» La vibrante y apasionada marcha de los obreros del metal en la huelga de Cádiz a favor de un convenio justo y respetuoso con sus condiciones laborales
| Obreros del metal sentados en la avenida principal de Cádiz para cortar el tráfico | Fuente: Libertad Digital |
De camino a la capital, se empiezan a apreciar los problemas más típicos que habían estado dejando los anteriores días en las inmediaciones de las entradas a Cádiz. Las barricadas comenzaban a levantarse, los coches comenzaban a aligerar su paso para llegar a tiempo a su puesto de trabajo y los manifestantes comenzaban su jornada laboral de más de 12 horas defendiendo lo más importante del ciudadano español, sus derechos.
Rápidamente aprovechaba esa oportunidad para poder hablar con uno de ellos para decirles que quería pasar el día con ellos para ayudarles en su labor. En ese momento, me comentó un lugar donde dejar el coche y comenzar la jornada a su lado. Lo primero que me quiso dejar claro es que lo que hacían no era para molestar a ningún otro gaditano, lo hacían simplemente porque se estaban quedando vacíos en sus opciones laborales en la provincia y la única opción que les quedaba era la de luchar hasta el último día por la última plaza.
Era la primera vez que participaba en una de estas huelgas, debido a eso me sentía extraño en mi posición, puesto que siempre había sido el que miraba a través de la pantalla para conocer qué estaba pasando. Esta vez, estaba siendo parte de algo muy grande y que llevaba en sí la ilusión de muchas familias por tener un futuro más prospero. Después de esta charla con Antonio, quién me acogió desde el primer momento y me explicó rápidamente el por qué de toda esta huelga, comenzábamos nuestra marcha hacia el Ayuntamiento de Cádiz, donde esperaba el grueso de la gente para dar rienda suelta a la fuerza de la ciudadanía.
En ese día, el representante del sindicato les dedicaba unas palabras para que no parasen en su lucha por la libertad y por la justicia en su convenio. Días antes, había sido el alcalde de Cádiz, José María González "Kichi", el que les hablase a todos sus obreros para que no parasen y siguieran hasta que consiguieran el objetivo.
| José María González "Kichi" dando un discurso a los obreros del metal | Fuente: Estoeshoy.com |
Tras la charla, nos dirigimos hacia la avenida principal para terminar de cortar el poco tráfico que quedaba en la carretera. Una vez llegados allí, se empezaba a dar rienda suelta a la alegría de seguir un día más luchando contra algo más grande, algo que no se podía ver, pero que todos sentían como enemigo número uno. Y es que la relación con la patronal cada vez parecía estar en una peor situación, pero ese día, pude darme cuenta de que la culpa no estaba siendo de todos estos ciudadanos que querían cobrar más porque sí, sino que las medidas en las que están día tras día en su trabajo son condiciones que muy pocas personas a día de hoy podrían aguantar, debido al desgaste físico que representa.
En uno de los momentos más tranquilos durante la travesía por la avenida, me interesé por saber quiénes eran los encargados de dirigir todo esto. Aquí, al hablar con algunos de ellos, me di cuenta de que se basaban en la ideología que durante años había marcado en la provincia el autor de carnaval, Juan Carlos Aragón, un hombre que meses antes había fallecido debido a una enfermedad y que había luchado durante todo su vida contra la injusticia que se estaba realizando contra sus "hermanos gaditanos", como solía decir. Hay un vídeo de este autor en el que todos coincidieron en que era lo que les daba fuerza cada mañana para seguir un día más al pie del cañón.
En esta grabación, aparece Juan Carlos Aragón hablando de cómo la violencia, esa que se estaba criticando tanto en las acciones de estos obreros, había sido la que desde antaño había hecho conseguir todo lo que tenemos a día de hoy. Aun así, ellos siempre defendieron una violencia material, en el sentido de que las personas no sufrieran bajo ningún concepto ningún tipo de pérdida personal. En esto puedo asegurar de que todo lo que se hizo durante esa mañana, primero realizando barricadas, luego, yendo a la avenida principal y por último, enfrentándonos a la policía, se hizo sin hacer daño a ninguna persona ni artefacto personal de ningún gaditano. Es más, días después pude ver un vídeo en el que se grababan a varios obreros levantado entre todos un coche para que no fuera afectado por el fuego de uno de los contenedores, siendo éste coche de una trabajadora de su propia empresa que había ido a su puesto de trabajo.
| Manifestantes enfrentándose a las fuerzas del orden en las cercanías del Ayuntamiento | Fuente: El País |
Retomando la mañana con los obreros, tras estar más de dos horas esperando a que todo se llevase a cabo como estaba establecido, llegaron las autoridades. La policía se disponía a tratar de parar la avalancha que estábamos formando, que no estaba dispuesta a detener su marcha por la presencia de dos furgones policiales. Es más, hubo una cierta lucha interna entre los manifestantes porque muchos de los que estaban enfrentándose a la policía apenas habían estado los días anteriores o simplemente eran personas que no estaban ni trabajando o apoyando esta idea, sino que iban por realizar su vandalismo bajo una idea mayor.
Tras más de hora y media delante de la policía, éstos pensaron que la mejor idea era dejar a todos estos ciudadanos pasar, por lo que pudimos seguir avanzando en nuestra trayectoria, que tenía por objetivo final la recogida de todos los participantes en esa jornada, después de haber realizado la mayor comida en la que he estado, puesto que podíamos ser más de cinco mil personas comiendo a la vez mientras hablábamos de cosas tan naturales como cuánto había quedado el Cádiz esa semana, si se había conseguido saber algo más de la situación de las vacunas y si hacía falta poner una tercera dosis o no, todo, dentro de la anormalidad que significa estar en contra de todas las autoridades y perdiendo tu sueldo por cada día que pasa.
En estos momentos, es donde te das cuenta de que todo lo que se cuenta a través de los medios no es ni la mitad de la verdad, por lo que muchas veces nos formamos unos prejuicios sobre estas personas que al fin y al cabo están luchando por seguir llevando el pan a la mesa. Una vez reanudada la marcha, llegamos al lugar donde se encontraban nuestros coches, después de haber sido aplaudidos por los médicos del hospital al paso de toda la gran nube de manifestantes.
Una vez había llegado a mi casa, me puse a reflexiona y a recordar parte de los cánticos que se llevaron a cabo por la mañana, siendo uno de ellos "Por Cádiz y la libertad". Muy singular este grito, pero a la vez tan alardeado por todos los gaditanos, ya que desde tiempos pasados intentamos seguir estando al pie de la libertad de expresión a través de nuestras fiestas. Así, con esta forma de expresarse, me di cuenta de que el objetivo de todos ellos no es tener un mayor beneficio económico, social y de mejoras laborales a la hora de realizar la huelga, sino que su principal misión es engrandecer, un día más, a Cádiz y su libertad.
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