» A su corta edad, ya ha sido colaborador docente en la universidad Tech y secretario municipal en el ayuntamiento de Parla
| Charla en la Universidá Popular Asturiana| Fuente: Instagram de Daniel V. Guisado |
Politólogo por la Universidad Carlos III de Madrid. Tras el Grado, cursó un Máster especializado en datos, donde pudo aprender de la mano de profesores como Pablo Simón, Lluís Orriols, Pedro Riera o Joan Font.
Finalizó la carrera con una tesis sobre filosofía política, siendo recompensado por el Premio Extraordinario Fin de Carrera a mejor expediente y por una Beca de Excelencia de la Comunidad Autónoma de Madrid (2019). Además, ha publicado un libro académico en el año 2017 junto con otros dos compañeros de carrera, El Último Suspiro Rojo: Los Partidos Comunistas del Sur de Europa, un estudio comparativo de la Editorial Académica Española. Así como estudios en cine que han desembocado en la publicación de varios escritos en la revista anual de cine Orphanik IV (2019).
Actualmente, es Secretario Municipal en el gobierno local de Parla y docente colaborador por la Universidad TECH en el Máster de Periodismo Político. Asimismo, también colabora en distintos periódicos con ensayos, artículos de opinión y análisis de datos, como en Agenda Pública-El País, eldiario.es, Público, CTXT, El Salto Diario, La Trivial, Contracultura...
¿Por qué cree que la extrema derecha ha experimentado un auge durante los últimos años?
En primer lugar, haría una precisión terminológica. Si bien es cierto que desde los medios de comunicación se alude al auge de la «extrema-derecha», un término más ajustado sería «derecha radical» o «derecha radical-populista». La primera podría hacer alusión a formas que tienen (en lo programático y electoral) más parecido con formas de organización política del siglo pasado que del actual. Por el contrario, un partido de derecha radical se asemeja más a lo que vemos hoy en Europa, esto es, partidos que utilizan la xenofobia, el elemento migratorio, así como nuevas formas de chauvinismo económico. Dicho esto, es obvio que desde el 2008 las costuras de los sistemas electorales occidentales (y no solamente) han saltado por el aire. La crisis financiera del 2008 y la posterior (2015) crisis migratoria han puesto encima de la mesa nuevos ejes de competición a partir de los cuales nuevos partidos políticos se han colado. Por ejemplo, antes del 2008 no había críticas fuertes a la globalización, al multiculturalismo, al consenso liberal (político y económico). Hoy sí lo hay, porque en cierta forma ya no vivimos consensos, seguridades y certidumbres pasadas. Hay miedo laboral, económico y político, y un desprestigio absoluto de la política tradicional. Entre todas estas crisis las nuevas formas radicales (entre ellas, la derecha) han conseguido aumentar acérrimos a sus tesis.
¿Cree que la derrota de Donald Trump va a influir en la extrema derecha en Europa?
Que tendrá influencia no hay apenas dudas. El problema está en, primero, la magnitud de dicha influencia y, segundo, el sentido del impacto. Podríamos ver que la victoria de Biden genere una hora de modernización de la Tercera Vía, esto es, al igual que en los 90, nuevos hombres y mujeres se presenten como el camino de la moderación para poner nuevos rumbos democráticos en los países en cuestión. Algo similar a lo que Macron hizo en Francia. Entre dos cráteres de crisis y rechazo, políticos como Biden en Estados Unidos, Macron en Francia y Starmer en Reino Unido, consigan cotas de aprobación suficiente para ganar y crear tendencia.
Lo que está claro es que la derecha radical no se va a ir del panorama político por la derrota de Trump. Dicho esto, con la crisis sanitaria, además, está claro que no están en su mejor año. Pero está lejos de desaparecer. En Italia, Fratelli y Lega suman 40% de intención de voto. En España, Vox el 16%. En los países nórdicos, 19% en Suecia, 13% en Noruega y 19% en Finlandia. Y algunos están recuperándose como el PVV en Países Bajos y surgiendo con fuerza como Chega en Portugal. Hay derecha radical para largo.
¿Cuáles cree que son los motivos principales por los que se vota a la extrema derecha?
Hay una biografía muy grande al respecto. Podríamos reducir los motivos a dos teorías. Las que creen que es el empeoramiento de las condiciones objetivas o económicas por un lado. Según esta última, el deterioro de las condiciones laborales, económicas o el encarecimiento de la vida, supondría un coto de caza para los partidos radicales de derecha. Esto ayudaría a entender por qué la clase trabajadora o precaria vota a estas opciones, teóricamente tan lejos de lo que, se supone, son sus intereses legítimos.
Otro aspecto o línea teórica, en mi opinión más interesante, argumenta que no es tanto lo económico como lo cultural. Es el miedo a ver la identidad cultural resquebrajada, perder la autonomía identitaria, lo que haría a las personas votar por estas opciones. Esto es más interesante, como digo, porque permite comprender por qué en Francia antiguos votantes del Partido Comunista votan al Frente Nacional y, al mismo tiempo, pequeños y medianos empresarios. Ambos con intereses contrapuestos pero con un mismo miedo al extranjero, a las nuevas prácticas culturales de países de África, por ejemplo, que les harían votar a Le Pen. Y, por ello, no es tan importante si eres de izquierda o de derechas como si quieres primar lo nacional o lo cosmopolita.
| Número de diputados en el Parlamento Europeo de cada país| Fuente propia. Datos: Ivo Alho Cabral |
¿Hay un perfil cerrado de electores de estos partidos? ¿Cuáles son los rasgos que podrían agruparlos?
Depende enormemente del país e, incluso, de la región dentro del país. Sí podemos establecer criterios maximalistas. Por ejemplo, sabemos que los hombres votan más a estas opciones, de media, que las mujeres. Que en las ciudades estos partidos les cuesta mucho más entrar que en el campo. Y que los jóvenes, salvo excepciones muy concretas, no tienen demasiada probabilidad de votarles. Luego, podemos identificar pautas nacionales. Por ejemplo, en Francia, el Frente Nacional (ahora Reagrupamiento Nacional) ha conseguido entrar en caladeros de votos de la antigua izquierda. Algo que no pasa en España con Vox. Salvini ha conseguido hacerse con una importante clase media, pero geográficamente se localiza en las partes centrales y septentrionales, mientras que su compañera Meloni (Fratelli d’Italia) apunta más al sur de Italia.
Lo que también está claro es que las personas que se sienten traicionadas por el sistema, que ve con malos ojos el proceso de globalización, que se autoidentifican como perdedores de la globalización, tienen más probabilidad de votarles. De ahí que muchos incluso dejen al margen aspectos culturales o económicos y hablen directamente de la sensación de perjuicio. Si tú crees que tu situación ha empeorado en los últimos 10 años, que la política te ha abandonado, es probable que votes por estas opciones.
¿Los votantes españoles que apuestan por la extrema derecha ahora quieren impulsar un cambio o lo hacen por mero descontento con sistemas bipartidistas?
Ahora mismo, Vox en España es el único partido que recoge el descontento. Y, me atrevería a decir, de forma bastante eficaz (también porque es el único en este aspecto). Y sí, claramente votan a Vox por cambios profundos. Sus propios dirigentes apuntan en este sentido al criticar el «consenso progre». Quieren derribar ciertos consensos que, según ellos, ni siquiera son discutidos en España. Por ejemplo, el sistema de autonomías o la inmigración. Son aspectos en los que apenas hay diferencias significativas, independientemente de a quién votes, y sin embargo Vox apunta a la ruptura de estos temas.
Este es un tema muy peculiar y con el que hay que tener cuidado. Un partido no crece simplemente porque se hable de él en los MMCC. Debe haber mimbres sociales, culturales y políticos para que tenga cabida. Por ejemplo, se decía en 2014 que si los medios no hubieran hablado de Podemos, este no hubiera surgido. En parte habrá algo de razón, pero está claro que Podemos cuajó por una situación de excepcionalidad política: crisis institucional, económica, política… Todo esto ayudó a que la gente diera una oportunidad a Podemos. ¿Los medios ayudaron? Claro, pero no son el motivo último o principal de que nuevos partidos crezcan o surjan.
¿Qué futuro augura a estos partidos en Europa? ¿Cree que si continúan siendo aceptados y votados su contrapartida en la izquierda ganará fuerza como oposición?
Creo que el signo de nuestros tiempos es muy convulso. Hoy Europa claramente apuesta por la moderación. Y cuando digo moderación quiero decir cierto aminoramiento de la política. La gente puede estar cansada de tantos años de alto voltaje, y por eso opciones moderadas pueden estar viendo sus expectativas electorales a la alta. Ahora bien, en los próximos meses y años vienen duras crisis y golpes a nuestras democracias, y en función de cómo respondan los gobiernos y partidos del establishment a las mismas, los populistas de derechas tendrán más o menos opciones.
Es posible que en un tiempo volvamos a un momento de tensión en el que las opciones extremas o radicales se alimenten entre ellas y crezcan, pero en el momento actual estamos lejos de este escenario. Las victorias de los partidos socialdemócratas (o su aguante) así lo demuestran.
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