El crimen de Arriate, 10 años después de la tragedia - Diario Andaluz

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lunes, 20 de diciembre de 2021

El crimen de Arriate, 10 años después de la tragedia

 » María Esther era una menor que fue asesinada en 2011 por otro joven, también menor de edad, en el año 2011. Al asesino le faltaban pocos días para cumplir los 18 años, pero a la hora de ser juzgado, lo fue de manera distinta a conforme se suele hacer con los mayores de edad. Hoy en día, los padres de la víctima siguen intentando hacer justicia para que el asesino sea juzgado como a una persona mayor o igual a los 18 años ya que la condena les parece insuficiente.


La sociedad sigue pidiendo justicia por María Esther | Imagen: ABC


19 de enero de 2011. María Esther era una chica de 13 años que había quedado con unos amigos en una zona que suelen frecuentar los jóvenes de la localidad donde vive con sus padres y sus dos hermanas, Arriate. Después de esa noche María Esther se despide de sus amigos y se va a su casa, pero en realidad nunca llega. Su cadáver aparece por la mañana en una casetilla que se encuentra cerca de la piscina municipal y tiene claros indicios de violencia.


En un pueblo de 2000 habitantes, este ha sido uno de los momentos más duros de su historia. Fue un caso terriblemente dramático. De un día para otro el pueblo se llenó de medios de comunicación que cubrían un suceso nuevo.

 

Muchos de los vecinos decían que la familia era muy querida en el pueblo,  y que María Esther era una chica muy alegre que todo el mundo conocía en Arriate.  Al fin y al cabo había estado estudiando en el municipio y tenía muchos amigos con los que quedaba en la parada del autobús. En esta parada era donde los jóvenes de la localidad quedaban para pasar tiempo juntos. Este sitio fue el último en el que se vio con vida a María Esther.

 

Después de que se descubriera el cuerpo de la niña comenzó la investigación policial buscando al culpable. Todo el pueblo estaba consternado, por lo que empezaron a investigar junto a la policía y ofrecieron mucha ayuda a la familia.

 

No pasaron muchos días hasta que uno de los amigos de El Vaca dio el chivatazo a la policía. Este amigo, el cual siempre ha permanecido en el anonimato, dijo a la policía que días antes del asesinato El Vaca le había dicho que quería violarla y asesinarla. Estas declaraciones habían pasado desapercibido ya que no lo tomaron en serio. Poco después la policía arrestó a "El Vaca", cuyo nombre real era Rubén.

 

Así fue como empezó el juicio contra Rubén. Las huellas encontradas en la ropa del cadáver coincidían, pero no se encontró la ropa que llevaba ese día tras el registro a la casa de sus abuelos donde vivía.



EL JUICIO

Rubén lo negaba absolutamente todo, pero las pruebas lo señalaban. Así comenzó el juicio. Se le realizó una autopsia al cadáver de María Esther. El cadáver presentaba heridas tanto en la cabeza, como en la cara y los brazos.


Los padres de María Esther estaban totalmente consternados. Por la parte demandante defendía Barbara Royo, una abogada que tendría bastante fama poco tiempo después por ser la abogada también de José Bretón, el asesino de Ruth y José. Por la parte de Rubén encontrábamos a Andrés Gálvez.

 

Según un informe escrito por la Audiencia Provincial de Málaga el juicio fue algo largo ya que Rubén llegó a interponer un recurso de apelación fundado sustancialmente en vulneración de diversos preceptos constitucionales y legales. Este recurso no llegó a buen puerto para El Vaca y se continuó con el curso normal del juicio.

 

Este informe también habla de que, en algún momento sin conocer los motivos de ello, Rubén empezó a golpear a María Esther con sus puños e intentó asfixiarla, pero no consiguió matarla. La joven intentó defenderse, por eso las heridas de los brazos y de las manos, pero cayó a suelo. En ese momento en el que María Esther se encontraba indefensa El Vaca cogió una piedra de casi 4kg y empezó a propinarle golpes en el cráneo. Finalmente María Esther murió. El Vaca, probablemente arrepentido por lo que había hecho, le puso la capucha de la chaqueta al cuerpo ya inerte y se fue. El golpe con la piedra en el cráneo le ocasionó un traumatismo craneoencefálico severo con fractura tanto de la bóveda como de la base craneal lo que le causó una hemorragia subaracnoidea y un edema cerebral que provocaron su fallecimiento.


En este momento encontramos un gran dilema. El Vaca tenía 17 años por lo que era juzgado por la Ley del Menor. La sentencia culmina de la siguiente forma, los nombres de los menores fueron cambiados por otros para respetar su intimidad.

"Se impone a Heraclio , al resultar el mismo autor de un delito de asesinato del articulo 139 del Código Penal , las medidas de reforma de ocho años de internamiento cerrado y cinco años de libertad vigilada. En ambas medidas se incidirá en la prevención del consumo y la deshabituación, sometimiento a programas de tipo formativo-profesional y trabajo a nivel de autoestima, empatía, autocontrol personal, resolución adaptativa de conflictos de interacción y competencia social. El menor Heraclio y sus padres, Elias e Magdalena , de forma solidaria deberán abonar a Olegario la cantidad de Cien Mil euros (100.000 €), a Fátima la cantidad de Cien Mil euros (100.000 €) y a Marí Luz , a través de sus representantes legales, la cantidad de Veinte Mil euros (20.000 €).”


Finalmente cumplió todos los años que debía en la cárcel y en un centro de Menores de Torremolinos.



LA VIDA DE "EL VACA"

Después de que Rubén cumpliera la pena impuesta por la Audiencia Provincial de Málaga no volvió a Arriate. De hecho los abuelos del joven intentaron tranquilizar al pueblo de Arriate diciendo que Rubén nunca volvería a pisar Arriate.  Muchos vecinos estaban realmente preocupados con que volviera Rubén al pueblo y la gran mayoría estaban de acuerdo con que no volviera y con que la pena no había sido suficiente. Los recuerdos de María Esther seguían latentes en los recuerdos de muchos vecinos de Arriate. Los abuelos parecen ser los únicos familiares de El Vaca que siguen en Arriate ya que llevan toda su vida allí. No conceden entrevistas habitualmente y evitan hablar del tema. Aún así hace unos años hablaron para un programa de Telecinco llamado El programa del verano.


Los abuelos no querían siquiera enseñar sus caras en televisión y en general la familia es muy reticente a la hora de hablar de todo lo que pasó. Los abuelos habían prácticamente criado a Rubén ya que vivían en la misma casa. Afirmaban que siempre ha sido inocente y que él es un chico de buen corazón. Durante la entrevista incluso pidieron perdón a la madre por todo lo que había ocurrido.

 

La abuela de Rubén decía que él mismo le había dicho lo siguiente: “Abuela, yo no quiero volver a Arriate, antes de volver a Arriate me voy debajo de un puente”.

 

Durante el tiempo que estuvo internado estudió un grado de peluquería y se fue a Málaga a trabajar con su hermana. Justo al salir de la cárcel mandó una carta a la familia de María Esther pidiendo perdón por todo lo ocurrido, carta que terminó llegando a las manos de los medios de comunicación más importantes de España.

 

La carta, según cuenta el periódico El Español, decía lo siguiente:

“Me arrepiento de lo que hice. Me tenían que haber condenado a 25 años, y no a 8, pero la ley es la ley. Ocurrió lo que ocurrió porque yo iba muy puesto. Cuando me di cuenta que estaba muerta, me entró miedo. Soy consciente de que acabé con la vida de una niña y que ha destrozado dos familias, la suya y la mía. Lo he pensado todo mil veces. Ahora me voy a vivir a Málaga. He alquilado allí un piso. Voy a trabajar como peluquero en un negocio familiar, con mi hermana.”

 

Después de esta carta no se ha sabido nada más de Rubén y a día de hoy es prácticamente ilocalizable. Aún así la familia de María Esther sigue luchando por conseguir que la ley cambie para que crímenes como estos no se resuelvan en tan pocos años, para que las reinserciones sean reales y para que ni vuelvan a ocurrir casos como el de su hija.



ENTREVISTAS AMIGO VACA Y VECINOS

Para conocer más sobre el caso y tener una completa idea de lo que ocurrió, el medio se ha desplazado hasta el lugar de origen, hasta Arriate. Aquí se ha tenido la oportunidad de indagar un poco más sobre, en este caso, el acusado, ‘El Vaca’, y se ha podido hablar con gente de su entorno, sus vecinos y amigos.

 

Rubén era un chico conocido en el pueblo, proveniente de una familia trabajadora y respetuosa, como afirman algunos vecinos del pueblo. El acusado era un adolescente completamente normal. Se reunía con el resto de amigos en la parada de autobuses del mismo pueblo, que era el punto de reunión de los jóvenes por aquel entonces, y tenía buen trato con todos los demás, tanto niños más pequeños que él como con los más grandes. Es por esto, por lo que a los vecinos les pareció aún una tragedia mayor lo sucedido, ya que nadie esperaba que Rubén fuera a actuar de esta manera y sin ningún motivo aparente.

 

El medio ha tenido la oportunidad de hablar con uno de los que, por aquel entonces, era su mejor amigo, pero ha preferido mantener su anonimato (lo llamaremos P). P, asegura que no se podría haber imaginado jamás que él fuera a hacer algo así, pero si piensa que fue completamente intencionado y planificado de manera previa. Como se ha podido saber por el desarrollo del caso, Rubén le contó el plan a un amigo suyo antes de actuar, pero P al principio no se lo creía, porque ni le notó cambios días previos a lo ocurrido ni jamás le comentó nada. “Siempre fue un buen amigo, me trataba bien y pasábamos mucho tiempo juntos hasta la adolescencia”, son las palabras de P cuando se habla sobre cómo era él antes del asesinato. Pero a pesar de esa unión que tenían por aquel entonces, P no cree en una reinserción para ‘El Vaca’ ni tampoco le regalaría su perdón como amigo. “Yo creo que lo que se hizo no se hizo sin querer, fue intencionado. Al poco tiempo de que sucediera todo llegó a mis oídos que puede que tuviera esquizofrenia. No se si será verdad, pero yo como amigo suyo que era jamás lo podré perdonar.”, nos contaba P, quien también nos aseguró que casi ninguno de los que por aquel entonces se juntaban con él volvieron a ser sus amigos.

 

Algo de lo que están de acuerdo tanto los vecinos de Arriate como P, es que Rubén no debería haber sido juzgado como un menor y que la Ley del Menor debería revisarse. “Lo que hizo ‘El Vaca’ se hizo a sangre fría, merece estar más de 8 años encarcelado y pagar verdaderamente por quitarle la vida a una niña inocente que tenía toda la vida por delante.”, es lo que piensan los vecinos de Arriate. 

 

Para ellos, el 19 de enero de 2011 les fue arrebatado lo más preciado que tenían. Se ha contactado con Juan Isidoro Jiménez, el padre de María Esther, quien dice sacar fuerzas mediante la fe: “gracias a que estamos en la Iglesia y creemos en Dios, nos hemos hecho fuertes para seguir”. El motivo de su retorno de Arriate a Paterna de la Rivera recae en el desempleo de ambos progenitores tras el asesinato de su hija: “nos vinimos a nuestro pueblo, que es donde tenemos que estar”.

 

Uno de los principales interrogantes del caso es la motivación de ‘El Vaca’ para cometer el crimen. La relación entre María Esther y Rubén V. R. era amistosa pero, tal y como afirma Juan Isidoro, el ataque fue injustificado y sin precedentes: “él tenía planeado matar a una menor, violarla y matarla; se lo dijo a alguien cercano varias veces antes, pero no le hizo caso”. Fue esa persona conocida la fuente que finalmente proporcionó la información necesaria a la policía para el arresto de Rubén y que, más tarde, testificó en el juicio.

 

El delito del asesinato se encuentra recogido en el artículo139 del Código Penal. Está castigado con una pena mínima de 15 a 20 años de prisión, elevándose hasta los 25 años, o incluso con cadena perpetua o pena de muerte en algunos países. Si bien, existen algunas circunstancias específicas que pueden agravar la sanción del delito, como si este se comete con ensañamiento y alevosía. Lo primero, se define como «aumentando deliberada y de forma cruel el dolor de la víctima»; lo segundo, consiste en «el empleo de medios en la ejecución que tiendan directa y especialmente a asegurarla, sin riesgo para el agresor que proceda de la defensa que pudiera hacer la víctima». Por ejemplo, cuando se aprovecha la particular situación de indefensión del agredido, si «la ejecución es súbita e inesperada, o por sorpresa».

 

‘El Vaca’ fue condenado a ocho años de internamiento amparado por la Ley del Menor. Probablemente, éste sea el aspecto más ambiguo y controversial del caso. “La pena para nosotros no es suficiente”, señala Juan Isidoro. “Para nosotros no fue justa porque si hubiera sido cadena perpetua mucho mejor”. Opina que, mientras su hija no vuelva a la vida, él tampoco debe salir de la cárcel.

 

La familia Jiménez, como muchas otras, lleva luchando años para modificar la Ley del menor, recogiendo firmas y contando con un gran apoyo de la ciudadanía. Sin embargo, piden una implicación necesaria del Gobierno: “nos hemos juntado muchas familias como las de Marta del Castillo, Sandra Palo… recogiendo firmas para el cambio de la Ley del Menor y no conseguimos nada, así que no creo que eso se solucione tan fácil”.

 

Los Jiménez no creen en la posible reinserción de Rubén V. R. en la sociedad: “una persona que se ha llevado meses pensando en asesinar a una persona no es capaz de reinsertarse”. Juan Isidoro lo describe a su vez como una persona fría: “en el juicio nosotros teníamos la pantalla de forma que no pudiésemos verlo a él, pero tanto él como los padres estaban viendo lo que decían los forenses como si fuera una película”. 

 

La familia de María Esther nos informa de que todavía no ha efectuado el pago correspondiente a la indemnización de 220.000 euros: “a nosotros nos ha dado una calderilla, de hecho creo que nos dio 90€ porque vendió un móvil y como estaba a su nombre pues nos dieron el dinero”.

 


OPINIÓN DE LOS PROFESIONALES

Sobre los centros de menores se ha erigido una mistificación y un prejuicio que daña a los que se dedican a la protección de los mismos, y es que hay que diferenciar los dos grandes bloques a los que se dedican los centros de menores. Nos encontramos con los centros de protección y los centros de reforma.


Por un lado, los centros de protección de menores son aquellos establecimientos destinados al acogimiento residencial de menores sobre quienes se asume u ostenta previamente la tutela o Guarda, sin perjuicio de la atención inmediata que se les preste cuando se encuentren transitoriamente en una situación de desprotección. Es decir, los menores son retirados de sus familias por graves situaciones de desamparo y la Comunidad Autónoma se convierte en responsable de su tutela. Por otro lado, los centros de reforma son instituciones públicas o privadas que acogen a jóvenes de entre 14 y 17 años que hayan cometido delitos graves.

 

Cada vez son más quienes se unen a la petición de una reforma de la Ley Penal del Menor, cuya finalidad es imponer medidas sancionadoras-educativas que consigan resocializar a los menores. Así nos lo dice el abogado de la familia, “No debemos olvidar que el espíritu de la Ley Penal del Menor (Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero) es imponer medidas sancionadoras-educativas que consigan resocializar a los menores infractores, es decir evitar el “castigo” pues éste sólo conseguirá un mayor aumento de la rebeldía y/o agresividad del joven de cara a su etapa adulta”.


Sin embargo, esta finalidad parece leve y optimista en demasía cuando hablamos de casos de extrema violencia. Los expertos nos comentan que una condena solo es justa si consigue que se cumpla el objetivo de la ley del menor “Si no se han conseguido dichos propósitos, que como digo son los que inspiran la Ley Penal del Menor en su Exposición de motivos, podría no haber sido una condena adecuada”, pero ¿qué ocurre cuando la reinserción no funciona y el agresor se encuentra con la libertad? La minoría de edad implica inimputabilidad porque no se le aplica el Código Penal ya que se considera que no tienen madurez para comprender el alcance del mismo. No obstante, los casos de extrema violencia siguen en el aire.

 

Ana nos habla sobre la reinserción, “ yo como profesional, creo en una reinserción. Creo en los trabajos que se hacen, tanto dentro de estos centros como en los centros de tutela. Es cierto que hay ciertas personalidades que son más tendentes a una reinserción o un desarrollo normalizado fuera de la cárcel que otros” Por ejemplo, los casos de connotaciones sexuales, abusos o violaciones,  suele tener un porcentaje de reinserción mucho más bajo. Las intervenciones y terapias no parece que tengan tanto éxito. “Es más, este caso en concreto, cuando escribe la carta a los medios después de haber salido de prisión, pues seguramente las intervenciones recibidas que hayan tratado a nivel afectivo, que hayan tratado sus sentimientos y sus emociones, cómo gestionarlo, cómo gestionar las frustraciones que tiene en su día a día y las terapias que recibe día a día, pueden tener beneficios en estos menores. Yo creo en una reinserción con un trabajo bien hecho por parte de los profesionales, pero es verdad que no todas las personas son proclives a una recuperación de su personalidad”. Ana, psicóloga, opina que no hay reforma generalizada al gusto de todos, “El que se juzgue como un menor es normal, es la ley. Si tienes 17 años y 11 meses sigues siendo menor de edad, por lo tanto te van a juzgar como un menor de 18 años, no como un adulto. Por eso los años que te sentencien se asocian con la ley del menor. Es más, es que si se cambiara la ley a que se juzgara a partir de los 17, los de 16 y 11 meses también se quejarían. Aquí lo que hay es un problema más profundo con el tema de la ley del menor, que yo pienso que los políticos deberían mirarlo, porque hay menores que, no con 17, si no con 11 y 12 que cometen delitos casi como adultos”.

 

A los 18 años, los menores abandonan los centros. Los que cuentan con algún tipo de apoyo familiar tienen más posibilidades de rehacer sus vidas. No existen informes globales que analicen de forma rigurosa qué pasa con los chavales cuando salen de los centros de menores y que evalúen los resultados de las medidas de internamiento. Según la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, el ingreso en centros supone una fuerte despersonalización y produce el síndrome de institucionalización, con deterioros psicológicos por las estancias demasiado prolongadas. Un informe de esta asociación indica que tras su paso por los centros de reforma, el 80% acaban ingresando en cárceles de adultos.

 

La revisión de la Ley del Menor sigue siendo un tema delicado para tratar en el que ni los profesionales del campo se deciden. En cuanto a la pregunta de si es una ley que debiese equipararse al Código Penal, el abogado nos responde que en todo caso sería partidario de una revisión de la Ley en cuanto a las medidas a imponer a los menores en casos donde haya acontecido un suceso con extrema violencia o intimidación, pero no equipararse a la de los adultos. “Como manifesté anteriormente, se pretende del joven infractor una reinserción y reeducación en la sociedad que forme a un adulto con buenos valores y perspectivas de futuro, y ello no se consigue con penas de mayor duración, sino con medidas con un buen contenido educativo y formativo”.

 





Muchos de los familiares de este tipo de casos siguen luchando hoy en día por una ley más justa en la que los asesinos, ya sean mayores o menores de edad, cumplan justicia. Y denuncian que los que acabaron con la vida de sus hijos estén ya en la calle. Todas estas familias se unieron para buscar firmas para cambiar esta situación y cambiar la Ley del Menor la cual para ellos no es suficiente. ¿Reinsertar o castigar? He aquí el debate.

 

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