Cabalgata de Reyes Magos de Arahal en 2019 | Imagen: MedialTV
Hoy es víspera del Día de Reyes e, indudablemente, es casi imperioso volver a nuestra infancia. Nadie ha podido superar la definición que hizo sobre ella Rilke cuando dijo que era la verdadera patria del hombre.
En este día, todos retornamos a esa Arcadia en la que los recuerdos, olores y sonidos nos asaltan como los bandoleros lo hacían con las diligencias. Mi verdadera patria estaba en preparar desde por la mañana el tentempié a Sus Majestades, en el nerviosismo y en las ganas de disfrutar de las cabalgatas.
Ay, las cabalgatas. Parece que este año las tendremos de nuevo por las calles en un contexto epidemiológico que preocupa más por la cifra de confinados que por ingresados en hospitales, y menos mal. Aún así, estarán y podremos disfrutar pese a la mascarilla y la distancia de una noche especial. Afortunadamente, no he sufrido esta pandemia siendo pequeño, aunque viendo cómo han mermado mis relaciones sociales ahora, no sé qué hubiera sido peor. Lo decía acordándome de los más pequeños de la casa: niños y niñas de tres, cuatro o cinco años que no saben, o se acuerdan, de cómo era esta fiesta; que no saben lo que es comer toda la familia sin precaución o que no disfrutan de las sonrisas que ven por la calle.
Asistimos a una falta de estímulos impresionante para todos estos peques. Así que la presencia de los sabios de Oriente hoy será un doble regalo. Aunque como todo regalo, tenemos que saber cuidarlo para conservarlo todo el tiempo posible. De nada serviría que esa frase tan manida que se dice hoy como la de “el día de los niños”, quede solo en un eslogan del que no llevarlo a gala.
Jóvenes y adultos, dejemos disfrutar a los verdaderos protagonistas hoy. Este cinco de enero, tras dos años sin Reyes por la calle, el mejor caramelo será ver los ojos de esos neófitos en la creencia de los tres magos. Es su día -y mañana lo será más-. Dejemos a los niños pasarlo en grande porque será la bandera de su patria en un futuro. No trunquemos sus sueños e ilusiones porque en la noche de hoy, si hacemos a estos niños felices, en el futuro, serán personas buenas.
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