» Es habitual observar parques infantiles vacíos, menos niños y niñas jugando en las calles y cada vez más, menores haciendo uso de dispositivos con conexión a internet sustituyendo a las actividades lúdicas tradicionales
Internet, para la Real Academia Española, es una red mundial de computadoras u ordenadores interconectados mediante un protocolo especial de comunicación. La llegada de internet fue una revolución que marcó el siglo XX, siendo esta una de los acontecimientos más destacados de la historia moderna.
En un principio, causó un impacto mundial y únicamente los expertos hacían uso de esta herramienta. Más adelante, a principios de los años setenta, se empezaron a comercializar los ordenadores masivamente para uso doméstico. Años después, lo que antes era una novedad casi inalcanzable para la mayoría de la población española, hoy es algo indispensable en los hogares.
No obstante, aunque a simple vista puede parecer que internet es una herramienta que facilita la vida de las personas, es preciso conocer cómo usarlo correctamente y educar a los más pequeños y pequeñas, porque al igual que internet está al alcance de la mayoría, también lo están sus contenidos.
En muchos casos, la falta de control por parte de los padres y madres ante el uso de internet los menores puede desembocar en problemas debido al consumo de contenido no apto. En ciertas páginas pornográficas tan sólo es necesario dar a un botón que indica “soy mayor de dieciocho años” para poder entrar en ellas. Obviamente, la página no reconoce si la persona que está detrás de la pantalla ha mentido o no. Esto es solo un claro ejemplo del peligro de internet, dejando a un lado todo los beneficios que aporta si se le da un correcto uso.
María de la Paz Gordillo y Juan Antonio Suárez son una pareja de Morón de la Frontera (Sevilla), padres de un niño de 11 años y de una niña de 4 años. Ambos trabajan en el sector sanitario y debido a sus horarios laborales tienen que compaginar para cuidar a su hijo y a su hija, por lo que pasan poco tiempo de ocio en familia. Juan Antonio, el mayor, recurre a la PlayStation o al teléfono móvil en los momentos de aburrimiento en casa, mientras que María, la pequeña, ve los dibujos animados en la tablet.
En el hogar de los Suárez Gordillo, que puede ser comparado con muchos hogares familiares de España, hay un ordenador, dos tabletas, cuatro teléfonos móviles y una Playstation. Los padres de los pequeños solo les permiten usar los dispositivos una hora al día y dos o más los fines de semana. Aún así, solamente ese tiempo basta para que María, con cuatro años de edad, diga con su voz pueril que gusta más jugar con el móvil que usar sus juguetes. Es una evidencia que en familias que abusen de estas herramientas puedan llegar a tener problemas de adicción. A María, el año pasado tuvieron que prohibirle ver a Peppa Pig en la tablet mientras almorzaba, ya que cuando no se encontraba con esta en la mesa, no era capaz de comer sola.
| Infografía sobre los peligros de internet en menores | Elaboración propia. |
Contenido no apto para menores
Rocío Guerra González, graduada en psicología y psicopedagogía, trabaja en el centro sevillano de psicología, psicopedagogía y neuropsicología Piensa. La experta hace alusión a que el exceso de contenido no apto para menores puede desembocar en graves problemas. Un ejemplo, que no muchos padres y madres imaginan que sus hijos e hijas consumen, es la pornografía. Según Guerra, “la edad media a la que los niños están accediendo a contenidos pornográficos son once años”. Un niño o una niña de once años aún no tiene capacidad para discernir lo que está bien o lo que está mal y, según la pedagoga, están aprendiendo unos modelos de enfrentarse a situaciones afectivo-sexuales muy disfuncionales. Además, ese aprendizaje va ligado con las conductas violentas y machistas que ofrece el porno. Según la Fundación Ayuda contra la Drogadicción, el 30% de adolescentes reconoce que la pornografía es su única fuente de información sexual. Para esta fundación, solo el 11% de padres y madres toman medidas al respecto, lo que equivale que nueve de cada diez tutores legales ignoran el contenido sexual que pueden estar consumiendo los y las menores.
| Imagen de páginas a los que los niños tienen acceso. | Imagen: María Mejías |
Aunque la mayoría de estos sitios web piden a sus usuarios y usuarias que sean mayores de edad, lo cierto es que no hay ningún mecanismo de control para ello, salvo que los padres y madres tomen partido en este asunto.
Este tema, actualmente, se encuentra en la palestra con noticias como la de la cantante estadounidense Billie Ellish. Billie es toda una referente para juventud mundial y a sus veinte años de edad reconoció, en una entrevista para la emisora de radio Sirius XM, que cuando tenía 11 años se volvió adicta a la pornografía hasta que le “destrozó el cerebro”. Afirmó tener pesadillas a causa de esa distorsión de la realidad que le llevó a hacer prácticas sexuales que en su momento no le apetecía.
Entretenimiento y adicción
Lo que a simple vista puede parecer un entretenimiento inocente entre amigos y amigas, la realidad es que es un peligro adictivo como cualquier otra droga. El uso de las redes sociales ha ido incrementando en los últimos años. Ante ello, la plataforma de control parental Qustodio realizó un estudio en el pasado año 2021 que demuestra que los y las menores de España pasan más de 600 horas al año solamente en Instagram, según indica el periódico La Vanguardia.
La última encuesta estadística sobre el uso de las redes sociales por parte de menores de Stadista indica que, en el año 2020, Instagram era la red social más usada entre niños y niñas de entre 0 y 15 años. No obstante, Tik Tok, la red creada por Zhang Yiming, tiene una posición muy cercana a Instagram, con un 37,7% de usuarios. Esta red social cada vez está más en boca de la población infantil, ya que les permite a estos crear pequeños clips musicales y subir de seguidores de una forma rápida y sencilla. Lo positivo de esta aplicación es que todo el contenido sexual y violento queda restringido, aunque, para el usuario puede ser muy perjudicial.
Los retos virales son imitados por millones de personas y muchos de ellas tienen consecuencias negativas para la salud. Las cuentas más famosas de Tik Tok incitaban a sus seguidores y seguidoras a realizar y grabar inusuales desafíos como andar por cajas de plástico, bajarse de un vehículo en marcha, provocarse un desmayo o incluso ingerir Benadryl, un medicamento para las alergias, en grandes cantidades.
Una prohibición de las redes sociales a los menores por parte de los padres y madres puede parecer una buena idea a simple vista, pero no es así del todo. Rocío Guerra expone que para un adolescente, la pertenencia a un grupo es de extrema importancia. Por lo tanto, “si los compañeros de una clase se mueven por Instagram y por Tik Tok, el que no está ahí metido no pertenece a ese grupo”. Para que el o la menor entre en un círculo social, tiene que tener unas características similares a los de sus compañeros y compañeras.
Aun así, resulta curioso que los hijos de Steve Jobs (Apple), Bill Gates (Microsoft) y Sergey Brin (Google) no han tenido la posibilidad de disfrutar de un libre uso de dispositivos electrónicos con acceso a internet.
Muchas veces hemos visto a bebés haciendo uso de un dispositivo móvil, ya sea una tableta o un teléfono en el supermercado, en un bar o dentro de una casa, sustituyendo los tradicionales juguetes infantiles por estos artilugios. Llegados a este punto, Guerra afirma que no comienzan los niños y niñas a hacer uso de esas herramientas, sino que son los padres y madres los que se las imponen. Todo ello implica que los pequeños y pequeñas no aprendan a formar parte de las relaciones sociales cotidianas. El ejemplo de ver los dibujos animados en la mesa de la comida es el más convencional, pero dejando a un lado la efectividad del método en la comida, si se usa se le está quitando al menor la posibilidad de aprender las formas adecuadas de sentarse en la mesa, conocer los alimentos que están digiriendo y de participar en una conversación cotidiana en familia.
No obstante, tal y como indica Guerra, no siempre es el pequeño o la pequeña el que posee el dispositivo que absorbe toda su atención, sino los padres cuando su atención se desvía hacia sus teléfonos móviles, ordenadores o tablets.
Un informe académico de la Facultad de Psicología de la Universidad de Oviedo señala que un uso desmesurado de las redes puede conllevar a adicciones y las personas que la presentan muestran un comportamiento anormal en diferentes entornos como el hogar, no cooperan en las actividades familiares y se observa una falta de honestidad y un bajo rendimiento académico.
Una realidad paralela
Las fotografías y vídeos de cuerpos irreales que circulan por internet y por las redes sociales están a la orden del día. El sexo femenino es el más susceptible a aferrarse a un canon de belleza que desemboca en problemas de autoestima y en trastornos alimenticios, ya que son las mujeres las que se encuentran sometidas a la presión social de estar siempre ‘guapas’, tal y como indica María Teresa Pérez, periodista y política que ocupa el cargo de directora general del Instituto de la Juventud de España (INJUVE).
El lenguaje y las formas de comunicarse también han cambiado con la llegada de las nuevas tecnologías. Miguel Díaz, profesor de primaria y monitor de actividades en el colegio Salesianos de Morón de la Frontera, percibe que las nuevas tendencias a la hora de relacionarse como Discord o Twitch permiten a jóvenes reunirse de una manera similar a la presencial. Para el docente, todo esto dificulta la relación más tradicional y “nos hace más fríos, pero, a su vez, cercanos a través de una pantalla”. Asimismo, apunta que la manera de entretenerse ha cambiado debido a la masificación de coches y la poca representación de espacios públicos en los que niños y niñas puedan divertirse con seguridad.
Ciberacoso
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) muestra que un 6,5% de los y las estudiantes españoles dice haber sufrido acoso en Internet. El acoso, desgraciadamente, lleva presente mucho tiempo en nuestros días. Los/as menores eran acosados en las aulas o en zonas de ocio donde se establecía una conexión social. Sin embargo, con la llegada de internet el acoso que muchas personas recibían aumentó debido a la existencia de redes sociales. “ Lo que antes los niños y las niñas sufrían en el colegio, ahora también lo sufren en sus casas”, aclara Guerra.
Fuente: UNICEF. | Elaboración propia
Según el informe Impacto de la tecnología en la adolescencia: relaciones, riesgos y oportunidades. Un estudio comprensivo e inclusivo hacia el uso saludable de las TRIC elaborado por UNICEF en 2021, el 98,5% de la población adolescente está registrada en al menos en una red social y un 83,5% tiene un perfil en tres o más. Además, el 22,5% de la población adolescente encuestada ha sido víctima de ciberacoso. María Teresa Pérez argumenta que “se trata de una práctica que afecta a ambos géneros, aunque lo sufren mayoritariamente las mujeres durante los primeros cursos de la ESO”.
Para Pérez, estos datos indican la gran popularidad que tienen las redes sociales entre la población joven: “La facilidad de acceso, la inmediatez y el supuesto anonimato las convierten en el escenario perfecto para el incremento de casos de ciberacoso” y “la solución está en la educación, la concienciación y la implicación activa de la propia juventud en la prevención y denuncia de estos ciberdelitos”.
Ahora bien, con estos mimbres, surge la duda de cómo poner solución a un problema que cada vez afecta a más menores. Con la aprobación de la Ley Orgánica 8/2021, de 4 de junio, se estableció un marco de actuación del Instituto Nacional de la Juventud para velar por la seguridad de la población más joven. El INJUVE considera muy acertado este marco legal, ya que cualquier persona tiene la oportunidad de denunciar cualquier contenido ilícito y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en el caso de que se detecte cualquier actividad constitutiva de delito.
Pese a ello, en este tipo de situaciones puede ser muy recurrente el refrán “es mejor prevenir que curar” y la educación es la base para que toda la sociedad funcione correctamente. María Teresa Pérez, desde su cargo de directora de INJUVE, apuesta por una enseñanza primaria y secundaria con contenidos destinados a un uso adecuado, seguro y responsable de Internet y de las redes sociales de manera particular. Actualmente, la población infantil se considera dentro del grupo de los nativos digitales, por lo que la educación en edades tempranas puede llegar a ser una herramienta muy potente para disminuir su impacto negativo y prevenir el acoso en cualquiera de sus modalidades, ya sea ciberbullying, sexting o grooming contra niños, niñas o población adolescente. Pérez también hace un hincapié en la necesidad de los centros educativos en ofrecer programas de protección y defensa del alumnado, sobre todo en el caso de los colectivos vulnerables y minorías.
Una vez fuera del aula, las familias de los niños y niñas pueden optar por configurar en sus dispositivos el control parental en Google, para así gestionar lo que sus hijos e hijas consultan en internet. Después de una búsqueda virtual de herramientas de control, las mejores valoradas son Qustodio, Norton Family, Microsoft Family Safety, Eset Parental Control, Panda Dome Family, Spyzie y Family Link de Google.
La mejor solución no es restringir a los menores el uso de dispositivos con conexión a internet, porque, dejando a un lado todo lo negativo que acarrea un uso incorrecto del mismo, un buen uso es beneficioso. Rocío Guerra, por su parte, considera que internet ofrece para los niños un amplio mundo didáctico que facilita el ritmo de aprendizaje. Ana Hernández, educadora infantil, piensa que introducir a los niños en las tecnologías es esencial para el futuro de los mismos, ya que estos están muy presentes en nuestra vida diaria y cuando lleguen a ser adultos y adultas tendrán una gran ventaja. Además, Hernández hace énfasis en que es una herramienta de gran ayuda para los niños y niñas con necesidades especiales, puesto que “existen gran cantidad de juegos interactivos que benefician su desarrollo intelectual”.
Esta facilidad de acceso a la información y, sobre todo, al entretenimiento, hacen que cada vez se vea con menos claridad una infancia unida a las tecnologías.
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