Estudió Derecho, pero su trayectoria ha sido muy diferente a la que muchos se imaginaban. Cambió los libros de leyes por las brochas y los pinceles. Hoy, María José cuenta con numerosas obras e importantes exposiciones por diversas partes de Europa, iniciándose en Sevilla y pasando por Alemania e Italia.
Cosechó su amor al arte durante toda su infancia y siempre huía de todo lo que le hacía sentirse rechazada a través de la imaginación.
PREGUNTA: ¿Por qué se dedicó al arte?
RESPUESTA: No tiene una respuesta sencilla. Es un cúmulo de muchos factores. En orden de importancia, conforme fui procesando lo que me pasaba, terminé la carrera e hice unas prácticas. Fue ahí cuando supe que no me quería ganar la vida dedicándome al derecho. A mi parecer, aprender la teoría y ejercerla en la práctica son dos cosas muy diferentes. Cuando tienes escrúpulos, sabes que en ese ámbito no te vas a desenvolver bien.
P: ¿Siempre ha tenido el arte como una vía de escape, no?
R: Sí. Yo siempre me he considerado una niña muy abierta, extrovertida, simpática y alegre. Pero aun así, es cierto que de pequeña sufrí bullying. Era muy débil ante el acoso de los compañeros. Es por ello por lo que pasaba mucho tiempo sola. Mi padre tiene muchísimos libros (una biblioteca en casa) y aprendí desde pequeña dedicar tiempo a la lectura. Los libros infantiles suelen estar ilustrados y a mí siempre me llamaban la atención los dibujos que acompañaban al texto y las portadas. Más adelante, comencé a darle forma a las historias que leía con dibujos. Poco a poco fui haciendo un micromundo. Para los demás fue impactante que exteriorizara algo que ya era mío desde hace mucho tiempo.
P: Si el arte ya era suyo desde hace mucho tiempo, ¿por qué se decantó por el derecho?
R: La frase de “eso no tiene salida” me inundaba todo el tiempo. Siempre queda un residuo de todas las cosas que dicen y llegan. Entonces pienso que no sé lo que me puede gustar hasta que no lo pruebe. Yo intenté ver la coherencia en todo lo que mis padres y las personas de mi alrededor me decían y creí que esa era la vía correcta. De todas formas, en esa época también seguía pintando. Aun así, conforme iba pasando el tiempo, me di cuenta que en el único idioma que me sabía desenvolver bien era el de la pintura.
P: ¿Ha recibido apoyo de su familia y amigos?
R: De amigos sí. Muchísimos. Para mi familia, al principio fue una hecatombe familiar. Después, fui demostrando que para mí esto no es una vida bohemia y llena de fantasía, sino que es una vida dura en la que se sufre mucho. Es una vida que eliges pero también te tiene que elegir ella a ti. Es una necesidad mutua.
| Chica Joven. | Obra de María José Gordillo. |
P: He visto que, al igual que ha mostrado exposiciones en Sevilla, también lo ha hecho en Italia y Alemania. ¿Qué ha supuesto para usted dar ese salto tan grande al traspasar las fronteras nacionales?
R: Para mi fue como una especie de despertar. Nunca había salido de España y la primera vez que salí fue para la exposición de Milán, lo que supuso una gran explosión en mí. Era una situación nueva en la que era libre, no estaba sometida a ningún prejuicio y en la que me movía con facilidad. Por primera vez no había nada que me oprimiera. En Alemania ya tenía la experiencia previa de Italia.
P: ¿Qué oportunidades ofrece esa 'Sevilla Barroca' al arte más 'moderno'?
R: Pregunta complicada (risas). Siendo sincera, creo que Sevilla vive un atraso y que se enorgullece de ese atraso. Málaga, por ejemplo, le saca mucha más ventaja en cuanto a capacidad expositiva, artistas, actualización de obras, galerías, comunicación, interacción con los artistas, etc. El problema es que Sevilla se ha bañado en pan de oro por el barroco y el rococó y se ha olvidado del resto del mundo y de cosas que podrían haber sido atractivas para la ciudad. Tal es así que para mí debería tener esa óptica reeducada. Todo ello engendra una fuente de artistas agotados que salen corriendo. La imposibilidad de construir el arte de ayer y de hoy.
P: Con respecto a las tradiciones, se puede ver que también has trabajado con cal de tu pueblo, Morón de la Frontera, que es considerado Patrimonio Oficial de la Unesco. ¿Por qué con cal y en qué momento se le ocurre hacer algo tan novedoso con un material que lleva siglos y siglos con nosotros y que ha tenido tanta utilidad doméstica?
R: Hay muchos artistas que han intentado hacer lo mismo, pero es cierto que muy pocos tienen el conocimiento que yo tengo desde pequeña, ya que mi familia es calera. He conocido, sin saber que lo conocía, técnicas y uso de materiales que me han ofrecido una visión totalmente distinta. Ello hace que pueda trabajar con cal en cerámica blanca, bañar papel en cal para que adquiera otra textura o traspasarlo al lienzo para representar frescos. Esa tradición calera forma parte de mi ADN familiar.
| Botella y templo. | Obra de María José Gordillo |
P: Hace unos años no estaba tan enfocada a la ilustración como lo estás ahora. ¿Por qué la ilustración?
R: La ilustración es como una narración en la que estás intentando contar algo. Con mi pintura intento que sea más contemplativa. Lo que me llevó a esta pintura es la rapidez que se emplea para realizarlas. Yo pinto rápido y considero que es un buen formato que me ayuda a desarrollarme.
P: Al igual que todos, la pandemia vino a nuestras vidas y nos ha afectado de una manera diferente. ¿Qué ha supuesto para usted la pandemia?
R: Ha sido un periodo típico de la Edad Media (risas). Oscuro y tenebroso. En momentos de ansiedad he sabido sacarle partido y a darle valor a las cosas que no tienen. Pasar tiempo conmigo misma me ha ayudado muchísimo. En este periodo he tenido la oportunidad de seguir aprendiendo cosas nuevas.
P: ¿Cuál es su inspiración? ¿Cambia tu ánimo a tu firma de pintar?
R: Obviamente. Eso es como todo. Al primer amor se le quiere y se le quiere de una manera muchísimo más pasional que a los siguientes. A los siguientes los quieres pero con un amor más sereno. Al principio necesitaba emociones fuertes para ponerme a pintar y cuando he ido madurando como artista he aprendido que tengo que buscar una inspiración que sirva para tranquilizarme, conectar con cosas que a mí me llenen, ya sea música, lectura y sobre todo, contemplar la naturaleza.
| Retrato de María José Gordillo.|Imagen: María Mejías |
P: En un futuro, ¿cree que retomaría esa labor del derecho? ¿O solo tiene pensado dedicarse al arte?
R: Nunca se puede decir “de esta agua no beberé” pero sí es cierto que soy mucho más versátil moviéndome en el campo de la cultura que en el mundo del derecho. El mundo del derecho te da unos conocimientos especiales que te ayudan a moverte con cierta seguridad jurídica, pero en realidad, para mí, el arte es mucho más. El arte es la manifestación de toda sociedad civilizada. En el futuro me veo fuera de España y dedicándome al arte.
P: Sabemos que en el mundo del arte siempre suelen triunfar las personas con edad avanzada. ¿Qué es para ti haber expuesto en otros países y tener tanta aceptación?
R: Veo que mi manera de trabajar es bastante exótica en comparación con la manera de trabajar que tienen en Sevilla. Yo tengo un modo de trabajar totalmente distinto. Aquí todo funciona por gremios, por círculos, lo que dificulta mucho la posibilidad de conocer a otras personas. Una vez que entras en esos círculos empiezas a observar que mi manera de trabajar es muy muy distinta.
P: Otro arte que está muy relacionado con la pintura es la literatura. ¿Qué libro son inspiradores para ti?
R: El Quijote de Cervantes. También soy amante de García Lorca, Chéjov, etc. He de decir que la literatura rusa “me la he bebido entera”. Pero Cumbres Borrascosas, de Emily Bronté, es el libro que en mi etapa adolescente más me marcó. Fue la primera vez que leí sobre personajes duros, personajes que no son amables que me impresionaron mucho.
P: Por último, como artista que eres, me gustaría preguntarte qué pintor y qué obra son tus preferidos.
R: Los comedores de patatas bajo la luz del candil de Van Gogh. Fue el primer cuadro de Van Gogh en persona. Estaba en una exposición en el Palacio Real de Milán, durante la primera exposición que hice allí. Estaba un poco ebria. Me senté, lo miré y noté cómo un cuadro puede llegar a hacerte sentir emociones internas. Podía respirar la atmósfera de ese cuadro. Me pareció que solamente una persona que pintara con el ánimo del autor podría hacer algo así para que perdure para siempre. Probablemente el alcohol lo único que hizo fue que pasara más tiempo mirándola.
| Bodegón. | Obra de María José Gordillo |
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