» Viajar treinta años después hacia la Exposición Universal de 1992 es recordar con añoranza todo lo que se ha perdido con el paso de los años
| Parte del Pabellón de Hungría treinta años después | Imagen propia |
Isla de la Cartuja inauguró la Exposición Universal en 1992. Treinta años después, la huella de aquella
exposición tecnológica sigue perdurando, aunque de una manera más lejana a lo
que fue aquella presentación de pabellones.
Algunos de esos edificios han sido destruidos, varios de ellos son, el pabellón de China, Noruega, Tailandia, Australia; muchos otros han sido acaparados por grandes empresas; y los demás componen las ruinas de aquellas hectáreas, las cuales protagonizaron grandes triunfos por aquellas fechas en la capital andaluza.
El pabellón de Corea es una de
las construcciones que se realizaron de forma efímera, pero que consiguió
salvarse perteneciendo, hoy en día, a la empresa “Alter Technology”, firma
sevillana dedicada al campo aeronáutico espacial y los satélites artificiales.
En el cruce de la Avenida de los Descubrimientos y la Avenida Uno se encuentran
dos “X” de construcción las cuales simbolizan el pabellón de México, edificio
que podría haber conservado su puente y su estructura metálica, pero que
finalmente fue destruido y pasó a manos de la empresa española Sevilla Service.
Cerca de este, se encuentra el pabellón de España, significativo y llamativo
por conservar la bandera del país en la parte superior, aunque con la franja
roja de arriba algo deteriorada. Pero para llamativa, la gran edificación de
madera realizada por Imre Makovecz, maestro de la arquitectura orgánica europea del pabellón de Hungría. Fue restaurado en 2001 y utilizado en varias
ocasiones, pero a pesar de ello quisieron demolerlo y la presión ciudadana hizo
que en 2007 se declarara BIC. Sin ninguna duda, el edificio más demandado y con
más ambiente es el de Italia por ser actualmente sede de oficinas como ACISA y
el grupo AYESA.
| Flores que rodean todo lo que queda del conjunto expositivo | Imagen propia |
Uno de los hitos más representativos
de la exposición fue la Esfera Bioclimática, la cual formaba parte del sistema de microclima. Desde la misma se puede observar al fondo lo que queda de la
parte de la Unión Europea.
Otro de los pabellones que se libró de la demolición fue el de Marruecos. El cual podría haberse aprovechado, pero que el gobierno marroquí se interpuso ante cualquier proyecto. Esta obra llama mucho la atención porque está repleta de detalles esculpidos por más de 600 marroquíes incluso muchos de ellos tallados a mano. Lo más significativo del mismo son sus arcos que en su día daban entrada a los llamados jardines andaluces.
| Arcos situados al frente del Pabellón de Marruecos | Imagen propia |
Sevilla dispuso de 215 hectáreas, pero no cabe duda de que la mayoría de las mismas ahora están conformadas por ruinas ya que tan solo se conservan 32 de los 102 pabellones que formaban el conjunto denominado “La Era de los Descubrimientos”.
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