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martes, 16 de noviembre de 2021

La vida smart del adolescente

  »En un mundo hiperconectado en el que el smartphone se ha convertido en una prolongación de la mano, la sociedad no oculta su dependencia física y emocional a dicho aparato. La generación joven habla, desde el conocimiento propio de su edad, sobre su día a día marcado por la estrecha relación con el móvil. 

Joven usando el teléfono móvil | Imagen:  María Martínez

Se solapa el periodo de chupete con la primera presentación de los niños con los smartphones. Nacen rodeados de dispositivos conectados a Internet y crecen aprendiendo a usarlos. A veces es una estrategia de los padres para mantenerlos entretenidos, por ello no alarma a nadie ver cómo un adulto deja a un niño pequeño un vídeo de dibujos animados de duración incalculable para que deje de llorar. O incluso de manera preventiva, para que no se acuerde siquiera de hacerlo. De esta manera pasan su infancia, convirtiéndose en soldados de un orgulloso Steve Jobs que ahora no solo es padre del iPhone, sino de todos aquellos que lo usan. De todos los niños del primer mundo.    


Cuando entran en la adolescencia su uso ya se ha convertido en el pan de cada día, pero ahora son esos mismos padres los que les riñen por pasar demasiado tiempo al teléfono, mientras comen, estudian o están en familia. ¿Dónde está la línea que separa el ocio de la adicción? ¿qué opinan los protagonistas, los adolescentes, del uso de los móviles?


Uso adictivo de dispositivos móviles

La revista médica The Lancet ha reseñado una nueva dolencia en muñecas y pulgares como whatsappitis. Probablemente se podría considerar una pandemia, atendiendo a los datos del Instituto Nacional de Estadística en su última encuesta sobre la población que usa Internet, cifrando este dato en un 93,2%. No podemos concebir en la actualidad una sociedad sin Internet, y es que la realidad pone de manifiesto el papel que este juega en el día a día de los adolescentes. 

VI Edición del Estudio sobre Adicción al Móvil | Imagen:  Rastreator

El smartphone se ha convertido en un elemento indispensable y no se emplea únicamente para hablar, sino que las múltiples aplicaciones que permiten ejecutar estos terminales inteligentes hacen que su empleo sea complejo y permita, socializarse con sus iguales. “Si ahora mismo me dejaras sin móvil no podría quedar con mis colegas, ni saber la hora de mi entrenamiento, ni ponerme la alarma para el instituto, ni entretenerme viendo vídeos en Youtube, Tik Tok o Instagram… Si ahora mismo me quitas el móvil me sacas de mi zona de confort”, asegura Hugo Orgaz, joven de 15 años del barrio de Montequinto, en Sevilla. Para él, el móvil es un elemento más de los componentes íntimos que constituyen su esfera personal y con el que tiene una relación emocional. Nunca antes un aparato tecnológico se había convertido en un aspecto tan importante en la vida diaria de las personas como determinante del poder sobre la identidad individual, pero él, que no concibe otra forma de vida, no le da a este hecho la magnitud que posee.


En la esfera social


El móvil ha tenido injerencia importante, alterando la forma en que nacen y se desarrollan las relaciones interpersonales en los más jóvenes. “No podría tener la misma relación con mi novio o con mis amigas si no tuviera móvil, porque hablo con ellos todos los días por WhatsApp, por llamadas o por Instagram. Hago 2 o 3 llamadas mínimo con mis amigas cada día, y con mi novio estoy casi todo el día al teléfono. Cuando no, estoy con WhatsApp”, asegura Irene Pérez, jóven de 14 años de Carmona. 


La terrible realidad sobre la adicción a los móviles | Datos: Infoniac.net | Realizado por: María Martínez

El estudio Utilización de Internet y dependencia a Teléfonos móviles de los adolescentes afirma que los adolescentes priorizan la comunicación mediada por el móvil, estando más preocupados de sus relaciones a través de este que de las personales. Esto puede provocar a la larga problemas en las relaciones cara a cara, así como ansiedad en los adolescentes cuando están esperando la respuesta a algún mensaje enviado y esta no llega o no tiene acceso al móvil en un determinado período de tiempo, según el estudio Adicción a Internet y Móvil: Una revisión de estudios empíricos españoles. De hecho, los propios jóvenes aseguran que el uso de redes sociales puede ser detonante para mantener relaciones personales. “Las redes sociales   podrían causar que rompiese con mi novio, ya que puedes hacer cosas que lleven a romper una relación. Yo cuido lo que hago en redes sociales para que no se enfade, y mis amigas también lo hacen", comenta Emma Castaño, joven de 16 años de Tocina. Una presión implícita normalizada (a la par que tóxica) en la sociedad adolescente que lleva, más si cabe, a estar todo el tiempo pendiente del móvil, ya que de eso depende mantener sus actuales amistades y relaciones amorosas.


La necesidad humana de sentirse miembro de una comunidad ha sido trasladada en la era de Internet a la creación de una identidad digital y a la composición de una ‘hermandad virtual’, que los adolescentes llevan a cabo mediante un contacto permanente a través de los teléfonos móviles. Sin embargo, su uso ha pasado a formar parte de las formas más características de lo que en la actualidad se denominan ‘adicciones tecnológicas’, según el estudio La identidad digital de los adolescentes: usos y riesgos de las Tecnologías de la Información y la Comunicación.


Esta dependencia al teléfono móvil también ha aterrizado fuerte en el terreno escolar, ocasionando una serie de problemáticas específicas. Francisco Ruano, un joven de 15 años del pueblo sevillano de Dos Hermanas, explica: “Estar todo el día con el móvil ha influido en mis notas”. En el aula, el teléfono representa un instrumento que abre un nuevo frente en la guerra contra las trampas durante los exámenes, así como un elemento distractor para algunos estudiantes que no pueden dejar de revisar sus mensajes, responder sus llamadas o interactuar en redes sociales durante las horas de estudio. 


La expresión ‘desconectarse mentalmente’ se usa para referirse a la condición que adquiere una persona cuando está presente físicamente en un lugar y con otra u otras, pero su atención se centra en alguien que no está presente y está más pendiente del teléfono. El término nomofobia define el miedo irracional a salir de casa sin el teléfono móvil, según Fundeu.es. Es una abreviatura de la expresión inglés "no-mobile-phone-phobia" (miedo a no tener móvil, en castellano) y es una dependencia al teléfono.


La incursión de las TIC 


Su introducción en la sociedad genera dinámicas nuevas en la comunicación familiar de forma positiva y negativa. Tiene un lado muy positivo, ya que pueden cambiar las dinámicas familiares de forma positiva. Por ejemplo, la posibilidad de comunicación en tiempo real y sin ningún costo, a pesar de la distancia geográfica de los miembros de la unidad familiar. Según el estudio Validación de dos escalas breves para evaluar la adicción a internet y el abuso de móvil, las TIC pueden tener efectos negativos en la comunicación ya que impactan en la calidad de las relaciones familiares, creando una desconexión verbal y no verbal que puede producir malos entendidos y distanciamiento. Sobre ello, Emma, se plantea las numerosas discusiones que ha tenido con sus padres en relación a este tema: “Me han castigado muchas veces sin teléfono, según mis padres por tener conversaciones inapropiadas. Esto siempre me causa una situación tensa en casa porque no estoy de acuerdo con mis padres, ya que creo que soy lo suficientemente grande para tener el control de mis conversaciones”. 


Entonces, ¿hasta qué punto es bueno el uso de las nuevas tecnologías? ¿habría que limitar su uso entre los jóvenes?


Jóvenes conectados 24 horas al móvil... ¿adicción? | Imagen:  PlayGround

mailto: Maria_yanko@hotmail.com


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